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¿TIENES DE VERDAD MALA SUERTE?

agosto 28, 2026, 05:32, No hay comentarios
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Hay personas que parecen perseguidas por la mala suerte. Todo aquello que emprenden termina torciéndose. Cuando aparece una oportunidad, algo sucede y la pierden. Cuando conocen a alguien, la relación acaba mal. Cuando consiguen algo que desean, poco después aparece un problema que lo estropea. Y llega un momento en el que empiezan a decir: «yo tengo mala suerte.»

Pero quiero proponerte algo. Antes de aceptar esa afirmación como una verdad, quizá deberías hacerte una pregunta mucho más profunda: ¿y si la mala suerte no fuera exactamente lo que tú crees?

¿QUÉ ES REALMENTE LA SUERTE?

Desde pequeños nos enseñan a dividir la vida entre personas afortunadas y desafortunadas. Unos nacen con buena estrella. Otros parecen haber nacido bajo una estrella equivocada.

Pero las antiguas tradiciones metafísicas siempre han planteado una posibilidad diferente: que nuestra realidad exterior no sea completamente independiente de nuestro mundo interior.

Nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras creencias, nuestros miedos, nuestra intención, la manera en que interpretamos lo que nos sucede, todo ello podría influir en la manera en que nos relacionamos con la realidad.

Y aquí aparece una idea fascinante: quizá no atraemos exactamente aquello que deseamos, sino aquello con lo que estamos profundamente alineados.

EL PODER DE UNA CREENCIA

Imagina que una persona lleva años repitiéndose: «nunca tengo suerte.» Puede parecer una simple frase. Pero, metafísicamente, una afirmación repetida constantemente puede convertirse en una creencia. Y una creencia puede convertirse en una forma de mirar el mundo.

Esa persona empieza a esperar que algo salga mal. Interpreta los obstáculos como confirmación. Desconfía de las oportunidades. Tiene miedo de arriesgarse. Abandona antes de tiempo. Y cuando algo finalmente sale mal, piensa: «¿ves? Ya sabía que iba a pasar.»

¿Fue mala suerte? ¿O su sistema de creencias estaba condicionando sus decisiones y su percepción? Aquí encontramos una cuestión fundamental: ¿cuántas veces llamamos destino a aquello que en realidad es un patrón?

LA METAFÍSICA HABLA DE FRECUENCIAS

Muchas corrientes espirituales utilizan el concepto de frecuencia o vibración. No debemos entenderlo necesariamente como una explicación física demostrada, sino como un lenguaje simbólico utilizado para describir nuestro estado interior. Una persona que vive permanentemente instalada en el miedo experimenta el mundo de una manera. Una persona que vive desde la confianza lo experimenta de otra.

Una persona dominada por la carencia observa continuamente lo que le falta. Una persona que vive desde la gratitud empieza a prestar atención a lo que sí posee. El mundo exterior puede no haber cambiado.

Pero su realidad subjetiva sí.

Y quizá ese cambio interior termine modificando también sus decisiones, sus relaciones y las oportunidades que es capaz de reconocer.

¿Y SI EL UNIVERSO TE ESTUVIERA MOSTRANDO ALGO?

Existe una idea muy presente en la espiritualidad: la sincronicidad. Carl Jung utilizó este concepto para referirse a coincidencias significativas que parecen tener un significado especial para quien las experimenta. Todos hemos vivido alguna vez algo así.

Piensas intensamente en una persona y, ese mismo día, recibes una llamada suya. Estás buscando una respuesta y encuentras, aparentemente por casualidad, una frase que parece contestar exactamente a lo que estabas pensando. Ves repetidamente un determinado número. Escuchas una conversación que parece estar relacionada con aquello que llevas días intentando resolver.

¿Es simplemente casualidad? ¿Es una coincidencia? ¿Es nuestra mente buscando conexiones? ¿O puede existir algo más?

No tengo una respuesta definitiva. Y precisamente por eso resulta tan fascinante. Pero sí creo que podemos hacer algo: prestar atención.

No para convertir cada coincidencia en una señal divina, sino para preguntarnos qué significado tiene para nosotros.

NO TODO LO QUE TE OCURRE ES UN CASTIGO

Existe además una creencia espiritual que puede ser muy dañina: pensar que cuando algo malo sucede es porque el universo nos está castigando. No necesariamente. La vida contiene acontecimientos que no podemos controlar: hay accidentes, enfermedades, pérdidas, injusticias., personas que nos hacen daño, circunstancias que jamás habríamos elegido. No sería justo decirle a alguien que su sufrimiento existe porque «atrajo» aquello.

La metafísica, cuando se convierte en una explicación absoluta de todo, puede terminar convirtiéndose en una prisión. Pero hay una pregunta mucho más poderosa: ¿qué hago ahora con aquello que me ha sucedido?

Ahí sí existe un territorio sobre el que podemos recuperar nuestro poder.

QUIZÁ LA MALA SUERTE SEA UNA ETAPA

Tal vez estás atravesando una época terrible. Todo parece salir mal. Y tienes la sensación de que el universo se ha olvidado de ti. Pero una etapa no es una identidad. No eres «una persona con mala suerte»: estás viviendo determinadas circunstancias en un momento determinado de tu vida.

Y eso puede cambiar. Las tradiciones espirituales hablan continuamente de ciclos; nacimiento, muerte, renacimiento, cierre, apertura, tansformación. Nada permanece eternamente igual.

Por eso, cuando estés atravesando una época difícil, quizá no necesites preguntarte: «¿por qué tengo tan mala suerte?» Tal vez sea más útil preguntar: «¿qué ciclo de mi vida está terminando?»

EL UNIVERSO Y LAS PUERTAS

Hay una imagen metafísica que me gusta especialmente: la vida está llena de puertas. Algunas se abren. Otras se cierran. Y nosotros, muchas veces, permanecemos golpeando durante años una puerta que ya está cerrada. Pensamos: «tengo mala suerte porque esa puerta nunca se abre.»

Pero quizá el mensaje no sea que eres desafortunado, quizá sea: «deja de empujar esa puerta y mira a tu alrededor.»

Porque puede haber otra puerta abierta a pocos metros, una oportunidad que no habías visto, una persona que todavía no conoces, un camino que jamás habías considerado, un cambio que inicialmente parecía un fracaso.

Y esto conecta con una de las grandes preguntas de la metafísica: ¿estamos realmente atentos a las señales que aparecen delante de nosotros?

TU INTENCIÓN TAMBIÉN IMPORTA

En muchas tradiciones espirituales, la intención tiene un papel fundamental. No es solamente lo que haces: es desde dónde lo haces.

Puedes ayudar a alguien buscando reconocimiento, o puedes ayudarlo desde la verdadera generosidad.

Puedes buscar una relación porque tienes miedo de estar solo, o porque deseas compartir tu vida.

La acción puede ser idéntica, pero la energía emocional que la acompaña es completamente diferente.

Y quizá ahí exista una de las claves para comprender lo que muchas personas llaman «atraer» determinadas experiencias.

HAZ ESTE EXPERIMENTO

Durante los próximos siete días, no digas: " tengo mala suerte."Ni siquiera en broma. Cuando ocurra algo desagradable, cambia la pregunta, en lugar de: «¿por qué siempre me pasa esto?» pregunta: «¿qué puedo aprender de esto?»

Cuando aparezca una coincidencia, obsérvala. Cuando aparezca una oportunidad, no la descartes automáticamente. Cuando una puerta se cierre, mira si existe otra.

Y, sobre todo, observa tus pensamientos, porque quizá descubras algo extraordinario: que llevabas mucho tiempo esperando que la vida cambiara...sin darte cuenta de que primero tenía que cambiar tu manera de relacionarte con ella.

¿TIENES MALA SUERTE?

Tal vez sí. Tal vez has tenido una racha terrible. Tal vez algunas circunstancias de tu vida han sido injustas y no existe ninguna explicación espiritual sencilla.

Pero también es posible que hayas confundido mala suerte con miedo, destino con costumbre, casualidad con sincronicidad, fracaso con aprendizaje, final con comienzo. Y quizá, sobre todo, hayas confundido una etapa de tu vida con tu destino.

Por eso, la próxima vez que alguien te diga: «es que yo tengo muy mala suerte», no tengas tanta prisa por darle la razón. Y cuando tú mismo vuelvas a pensar que la vida está en tu contra, detente. Respira. Mira a tu alrededor.

Y pregunta: «¿Y si esto no fuera mala suerte?

¿Y si la vida estuviera intentando mostrarme algo que todavía no soy capaz de ver?»

Quizá no recibas una respuesta inmediatamente. Pero algunas preguntas tienen un poder extraordinario. Porque cuando cambia la pregunta...a veces comienza a cambiar la realidad que estamos viviendo.

Alberto Lajas

www.albertolajasescritor.com


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