Cómo vencer al miedo

El miedo es una de las emociones más poderosas del ser humano. Gracias a él, nuestros antepasados sobrevivieron a innumerables peligros. Sin embargo, en la actualidad, la mayoría de nuestros miedos ya no provienen de un animal salvaje o de una amenaza física, sino de nuestros propios pensamientos.
Tenemos miedo al fracaso, al rechazo, a la enfermedad, a perder el trabajo, a quedarnos solos o a no ser suficientes. Y, sin darnos cuenta, terminamos viviendo dentro de una prisión construida por nuestra propia mente.
La buena noticia es que el miedo puede gestionarse. No se trata de eliminarlo, sino de aprender a caminar junto a él sin permitir que dirija nuestra vida.
El miedo siempre cuenta una historia
Desde la inteligencia emocional sabemos que las emociones no aparecen por casualidad. Son una respuesta a la interpretación que hacemos de los acontecimientos.
No sufrimos tanto por lo que sucede, sino por lo que imaginamos que puede suceder.
Una entrevista de trabajo no produce miedo por sí misma. Lo produce el pensamiento: "¿Y si fracaso?".
Una conversación difícil no da miedo. Lo que da miedo es imaginar: "¿Y si me rechazan?".
Cuando comprendemos esto, descubrimos que muchas veces el verdadero enemigo no es la realidad, sino nuestra interpretación de ella.
Pregúntate: ¿qué es lo peor que podría ocurrir?
Una herramienta muy utilizada en coaching consiste en desafiar nuestros pensamientos.
Hazte estas preguntas:
- ¿Qué pruebas tengo de que eso ocurrirá?
- ¿Estoy imaginando o estoy observando hechos?
- Si ocurriera, ¿sería realmente el fin del mundo?
- ¿Qué recursos tengo para afrontarlo?
La mayoría de las veces descubrirás que eres mucho más fuerte de lo que creías.
La zona de confort también da miedo
Muchas personas creen que desean cambiar su vida.
Pero cuando aparece la oportunidad... retroceden.
¿Por qué?
Porque el cerebro prefiere lo conocido antes que lo desconocido, aunque lo conocido nos haga infelices.
Por eso tantas personas permanecen durante años en relaciones tóxicas, trabajos que detestan o estilos de vida que las apagan.
No es comodidad.
Es miedo.
La acción es el mejor antídoto
El miedo se alimenta de la inacción.
Cuanto más pospones una decisión, más grande parece el problema.
En cambio, cuando das un pequeño paso, tu cerebro comienza a comprender que eres capaz.
No necesitas dar diez pasos hoy.
Solo uno.
Y mañana otro.
La confianza no aparece antes de actuar.
La confianza nace después de actuar.
Aprende a escuchar tus emociones
La inteligencia emocional nos enseña que todas las emociones tienen un mensaje.
El miedo puede estar diciéndote que te prepares mejor.
Que aprendas.
Que seas prudente.
Pero nunca debería convertirse en la excusa para dejar de vivir.
Escucha la emoción.
Agradécele su intención protectora.
Y después decide con la razón.
Cambia el diálogo interior
Las personas valientes no son aquellas que nunca sienten miedo.
Son aquellas que han aprendido a hablarse de otra manera.
En lugar de decir:
"No puedo."
Empiezan a decir:
"Voy a intentarlo."
En lugar de pensar:
"¿Y si sale mal?"
Se preguntan:
"¿Y si sale mejor de lo que imagino?"
Cada pensamiento abre una puerta diferente.
Reflexión final
Quizá el miedo nunca desaparezca del todo.
Pero sí puedes impedir que decida por ti.
Cada vez que eliges actuar a pesar del miedo, fortaleces tu autoestima, desarrollas resiliencia y recuperas el control de tu vida.
Recuerda siempre esta idea:
El miedo llama a tu puerta. La confianza abre. Y cuando abre... muchas veces descubre que no había nadie al otro lado.
Hoy puede ser un buen día para dar ese primer paso que llevas tanto tiempo posponiendo.
Porque la vida empieza justo donde termina el dominio del miedo.
Alberto Lajas, diplomado en coaching , graduado en naturopatía
www.albertolajasescritor.com