Mañana es la mentira que nos contamos para no vivir hoy

¿Cuántas veces hemos dicho esa frase que parece inocente, pero que poco a poco se convierte en una cadena?
"Ya lo haré mañana."
Mañana llamaré a esa persona que quiero.
Mañana empezaré ese proyecto que llevo años imaginando.
Mañana cuidaré más de mí.
Mañana disfrutaré de la vida.
Mañana cambiaré aquello que sé que no me hace feliz.
Y mientras repetimos esa palabra, casi sin darnos cuenta, la vida sigue avanzando.
El problema es que hemos convertido el mañana en un refugio cómodo. Un lugar imaginario donde colocamos nuestros sueños, nuestras decisiones y hasta nuestra felicidad. Pero ese lugar no existe. Cuando llegue ese supuesto mañana, volverá a convertirse en hoy, y volveremos a aplazarlo.
La vida no ocurre en el calendario. La vida ocurre en este instante.
Vivimos pensando que tendremos tiempo infinito, como si la vida nos hubiera firmado un contrato garantizándonos todos los días que queramos. Pero cada amanecer es un regalo, no una promesa.
No se trata de vivir con ansiedad ni de querer hacerlo todo de golpe. Se trata de despertar. De comprender que una llamada pendiente, un abrazo, una palabra de cariño o un pequeño paso hacia aquello que deseamos pueden cambiar completamente nuestro día.
A veces esperamos grandes momentos para ser felices, cuando la felicidad muchas veces está escondida en los pequeños detalles que dejamos pasar.
Esperamos tener más dinero, más tiempo, menos problemas o las circunstancias perfectas. Pero la vida nunca está completamente ordenada. Siempre habrá algo pendiente, algo que resolver, algo que nos preocupe.
Por eso la pregunta importante no es: "¿Cuándo empezaré a vivir?"
La pregunta es: "¿Qué puedo hacer hoy para acercarme a la vida que quiero?"
Quizá hoy sea el día de perdonar.
Quizá hoy sea el día de decir "te quiero".
Quizá hoy sea el día de dar ese primer paso que llevamos demasiado tiempo retrasando.
Porque el futuro no se construye mañana. Se construye con las decisiones que tomamos en este preciso momento.
No dejemos que la vida se convierta en una colección de mañanas perdidos. No esperemos a que llegue un momento perfecto, porque muchas veces ese momento perfecto se crea cuando decidimos actuar.
El único día que realmente tenemos es hoy.
El mañana es una posibilidad.
El ayer es un recuerdo.
Pero el presente es donde ocurre el milagro de estar vivos.
Dejemos de decir "ya lo haré mañana".
Empecemos a decir:
"Hoy es el día."
Alberto Lajas Antúnez
www.albertolajasescritor.com