ENCONTRAR EL SENTIDO A LA VIDA

Encontrar el sentido a la vida
Por Alberto Lajas
En mis más de veinticinco años tratando a miles de pacientes he observado un patrón constante: cerca del 90 % de quienes acudían por dolencias de todo tipo —ansiedad, insomnio, somatizaciones, tristeza persistente o sensación de fracaso— no sufrían únicamente por su síntoma inmediato. En el fondo, lo que padecían era un profundo vacío existencial.
El vacío existencial es, probablemente, el mal más silencioso y devastador de nuestro tiempo. No duele como una herida física ni aparece en una analítica, pero erosiona la motivación, debilita la voluntad y transforma la vida cotidiana en una sucesión de actos sin dirección ni significado. Quien lo experimenta no siempre sabe explicarlo: simplemente siente que nada tiene verdadero sentido.
Este vacío no surge por casualidad. Suele aparecer cuando la persona pierde la conexión con lo que considera valioso, cuando vive en función de expectativas externas o cuando confunde éxito con plenitud. La sociedad ofrece estímulos constantes, pero pocos caminos hacia el significado.
Sin embargo, el sentido de la vida no es algo que se encuentre como un objeto perdido: se construye. Y se construye mediante decisiones, compromisos y una relación honesta con uno mismo. A continuación, comparto algunas claves que, a lo largo de mi experiencia clínica, han demostrado ser transformadoras.
1. Asumir la responsabilidad personal
El sentido no aparece cuando esperamos que algo externo nos complete. Surge cuando aceptamos que somos responsables de orientar nuestra existencia. Incluso en circunstancias difíciles, siempre queda un margen de elección: la actitud con la que respondemos a lo que nos ocurre.
2. Descubrir valores auténticos
Muchas personas viven guiadas por valores heredados o impuestos. Encontrar sentido exige identificar qué es verdaderamente importante para uno mismo: crear, cuidar, aprender, contribuir, trascender… El sentido aparece cuando la vida se alinea con esos valores.
3. Comprometerse con algo más grande que uno mismo
El vacío se intensifica cuando la vida gira exclusivamente en torno al yo. La dedicación a otros —familia, comunidad, una causa, una vocación— amplía el horizonte y genera significado duradero.
4. Dar significado al sufrimiento inevitable
No todo dolor puede evitarse, pero sí puede transformarse. Cuando el sufrimiento se integra como parte de una historia con propósito, deja de ser absurdo y se convierte en experiencia con valor humano.
5. Practicar la coherencia vital
El sentido no se descubre en grandes revelaciones, sino en la coherencia diaria entre lo que pensamos, sentimos y hacemos. La vida cobra significado cuando nuestras acciones reflejan nuestras convicciones.
Encontrar el sentido a la vida no implica eliminar todas las dificultades, sino comprender para qué vivimos a pesar de ellas. Cuando una persona descubre ese “para qué”, su energía cambia, su sufrimiento se vuelve soportable y su existencia adquiere dirección.
El vacío existencial no es el final del camino; es, en muchos casos, el punto de partida hacia una vida más consciente, más libre y más plena.
Alberto Lajas
www.albertolajasescritor.com�